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jueves, 28 de julio de 2011

Henry David Thoreau

1817-1862. Escritor, poeta y pensador.

Lo que un hombre piensa de sí mismo, esto es lo que determina, o más bien indica, su destino.


Vida ciudadana: millones de seres viviendo juntos en soledad.


Las matemáticas no mienten, lo que hay son muchos matemáticos mentirosos.


Cualquier hombre que tenga más razón que sus prójimos ya constituye una mayoría de uno.

Las cosas no cambian; cambiamos nosotros.

En vez de amor, dinero o fama, dame la verdad.

Es tan difícil verse a uno mismo como mirar para atrás sin volverse.

Si has construido castillos en el aire, tu trabajo no se pierde; ahora coloca las

Nueve décimas partes de la sabiduría provienen de ser juicioso a tiempo.

La bondad es la única inversión que nunca quiebra.

Veamos que nos trae el tiempo...

Nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno.

La moraleja de este antiguo consejo chino es que la vida da tantas vueltas, y es tan paradójico su desarrollo, que lo malo se hace bueno, lo bueno malo. Lo mejor es esperar siempre el día de mañana, porque todo sucede con un propósito positivo para nuestras vidas




Había una vez un campesino chino, pobre pero sabio, que trabajaba la tierra
duramente con su hijo. Un día el hijo le dijo:
- Padre, que desgracia! Se nos ha ido el caballo.
- Por qué le llamas desgracia? - respondió el padre- veremos lo que trae el
tiempo...
A los pocos días el caballo regreso, acompañado de otro caballo.
- Padre, que suerte! - exclamó esta vez el muchacho -Nuestro caballo ha traído otro caballo.
-Por qué le llamas suerte? - repuso el padre- Veamos que nos trae el tiempo...
En unos cuantos días mas, el muchacho quiso montar el caballo nuevo, y este, no acostumbrado al jinete, se encabrito y lo arrojo al suelo. El muchacho se quebró una pierna.
-Padre, que desgracia! - exclamó ahora el muchacho -Me he quebrado la pierna!
Y el padre, retomando su experiencia y sabiduría, sentenció:
-Por qué le llamas desgracia? Veamos lo que trae el tiempo...
El muchacho no se convencía de la filosofía del padre, sino que gimoteaba en su cama. Pocos días después pasaron por la aldea los enviados del rey, buscando jóvenes para llevárselos a la guerra. Vinieron a la casa del anciano, pero como vieron al joven con su pierna entablillada, lo dejaron y siguieron de largo.
El joven comprendió entonces que nunca hay que dar ni la desgracia ni la fortuna como absolutas, sino que siempre hay que darle tiempo al tiempo, para ver si algo es malo o bueno.
La moraleja de este antiguo consejo chino es que la vida da tantas vueltas, y es tan paradójico su desarrollo, que lo malo se hace bueno, lo bueno malo. Lo mejor es esperar siempre el día de mañana, pero sobre todo confiar en DIOS, porque todo sucede con un propósito positivo para nuestras vidas y para el plan infinito....